Título: Entelequia
Autora: Sehren Kou
Reseña: Había sido elegido para salvar al mundo y daría su vida por ello. Pero la muerte no le sería dada tan fácilmente y la magia decidió algo distinto para él, una nueva oportunidad de algo que él desconoce de qué se trata.
Fragmento 6. Posteado para lala_landia, que anda enfermita.
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— ¿Qué fue lo que pasó? Habla, Snape.
El pocionista da una mirada desdeñosa al viejo auror mutilado, éste le devuelve la mirada sin dejarse amedrentar, Minerva McGonagall tose discretamente pero sólo logra que el amo de pociones frunza aún más pronunciadamente su ceño y se cruce de brazos sin emitir palabra alguna, con tal actitud que hace sentir bastante incómodos y aún más ansiosos a la mayoría de los ahí presentes. Sólo Remus Lupin reacciona distinto, manteniendo su mirada ámbar bordeada de dorado fija en todo momento sobre Sirius, quién conserva sus ojos fijos sobre el líquido oscuro sobre su vaso de cristal, removiéndolo ausentemente con ligeras oscilaciones de su muñeca derecha.
— Severus, por favor.
Severus observa de soslayo la faz de Albus, ha percibido el tono firme que no deja lugar a vacilaciones y negativas. Con un discreto movimiento extiende su mano y su amante le cede su bebida sin tocar, toma un sorbo de ella y posteriormente comienza a detallar lo que había sido programada inicialmente como una pequeña incursión a Hogsmeade
— Entonces en el punto de reunión se presentaron Antonin Dolohov, Thaddeus Nott, Bellatrix Lestrange y Magenta Yaxley. De lo que pude averiguar Nott y Bellatrix tenían una misión en específico sobre Hogwarts pero desconozco de qué tipo, mientras que Dolohov y Yaxlex guiarían la avanzada.
— ¿Y Malfoy? – Inquiere Ron Weasley con una mueca.
Snape le regala una mirada de completo desdén que hace al pelirrojo voltear su cara a un lado, luego toma otro sorbo de la bebida de Sirius y prosigue con su narración de los hechos, resumiéndolo todo en la manera más breve posible, para cuando aborda el estado de frenesí de Draco como vampiro percibe perfectamente la mirada de odio total que el licántropo le obsequia.
— Pero, ¿por qué venir sólo por Bill? Como usted lo describe, parecía necesario haber contado con el apoyo de la Orden al pleno para reducirle.
Harry levanta su taza de café tras hacer la pregunta que lleva rondando en su cabeza ya hace rato y observa sobre el borde de la pieza de porcelana a Snape, nota la manera en que éste aprieta su mandíbula, como coloca de manera cuidadosa sobre la mesa la copa que Sirius se sirviera antes de desplomarse silenciosamente en su silla y también como evita terminantemente cruzar miradas con Remus. Sabe por Ron que al parecer su padrino y Remus rompieron su amistad o algo parecido pero no puede entender por qué sucedería algo así; también le extraña que Snape acudiera en busca de ayuda a Bill, el mayor de los hermanos de su mejor amigo es un poderoso y hábil mago pero nunca les vio intercambiar a esos dos frases más largas a los saludos educados de rigor.
— Los lazos entre los vampiros son excesivamente delicados, muy definidos y poco dados a fijarse en criaturas tan solitarias. El joven señor Malfoy y William Weasley establecieron un vínculo bastante peculiar, dado a la situación sólo había la oportunidad que el vampiro pudiera responder a una persona así.
— ¿Y no podías dejarle solo? ¿Tenías que arruinar todo por ese, ese maldito trozo de monstruo? ¿Tenías que…
Remus se detiene al ser ganado por el odio y dolor, se levanta de golpe y casi salta sobre Severus para destrozarle con sus propias manos pero el oportuno movimiento de sus compañeros de mesa le detienen y termina contra la pared, golpeado por varios hechizos de contención que a duras penas pueden dominarle, su estado rabioso y abatido y la influencia de estar dentro de su ciclo de cambio de tres noches lo hacen casi tan inmune a la magia común como si estuviera transformado en un hombre-lobo al completo.
Rompe uno de los hechizos y lo siente como si rasgara una cuerda, se inclina hacia adelante mostrando sus incisivos ligeramente alargados –pero bastante distintos a los de Draco Malfoy– al que considera un traidor y el causante de su estado, no sólo tomando bajo su protección personal a tal criatura aborrecible como lo es un vampiro sino llevándose consigo a quien era como su hermano.
Sólo necesita librarse de estos estorbos y posar sus manos sobre el cuello pálido, oprimir sus dedos sin necesitar ni siquiera de toda su fuerza para escuchar los huesos del cuello quebrarse, sentir la última respiración escapar de los pulmones mientras el corazón da sus últimos latidos de manera frenética, luchando por seguir manteniendo con vida ese cuerpo. Golpear una y otra vez ese cráneo contra la pared, escuchar los huesos romperse, ver la sangre salpicar el piso y las paredes, sin detenerse hasta dejar sólo una masa de carne sanguinolenta irreconocible. Desea todo esto tanto que duele aún más.
Rompe otro par de hechizos pero de pronto casi se siente sin aire cuando Harry le mira fijamente con esos perturbadores ojos verdes, siente como si un grueso manto de enrollara a su alrededor con tal fuerza que lo deja inmovilizado e incapaz de librarse de su sujeción.
— Harry…
— Tal vez lo mejor sería que Tonks te acompañe y que tomes otro par de días para recuperarte de tus transformaciones.
El mago castaño deja caer su cabeza derrotado y sabe que si estuviera transformado tal vez incluso estaría gimoteando como un cachorro por ser tratado de esta manera, pero la repentina visión de esos ojos verdes han logrado que su lobo interior retroceda y pueda pensar un poco más claramente.
La metamorfomaga sale de su atontamiento, se levanta por fin dejando caer su silla hacia atrás y sólo sujeta a Remus de un brazo para hacerlos aparecer a ambos a un lugar seguro lejos de ahí. Lo importante ahora es que su compañero la necesita.
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— ¡Ey, D!
Voltea y sonríe al pelirrojo, da una suave caricia a Rebecca en la cabeza y le murmura que vaya a buscar a Tía Loony. La pequeña le frunce el ceño pero lo obedece, después de todo, tía Loony es más divertida que su papá con la boca pegada a su novio.
De pronto un par de fuertes brazos lo rodean de la cintura y lo alzan en el aire, dando vueltas que por suerte no lo marean pero lo hacen negar con la cabeza por la payasada del otro hombre. Cuando sus pies regresan al suelo, las manos de su amante se entierran en su largo cabello y pronto busca esos labios que saben confortarlo tan bien y traerle tal placer.
— Creí que no vendrías hasta la semana próxima, B.
Bill sólo le sonríe y sigue acariciándole su sedoso cabello. No puede evitar mirar al cielo ante esto, su amante parece tener una muy fuerte fijación por su cabello, incluso tuvo que dejarse crecer el cabello para complacerlo a pesar de que tal estado no sea muy práctico ante las circunstancias actuales.
— Andromeda dio por finalizada la misión… al parecer Aldebarán logró infiltrarse mucho antes de lo esperado y capturó a Nymphadora. Un metamorfomago engañado por otro, irónico ¿no?
— Ajá.
Tiene que reconocerlo, Andromeda tiene los cojones que muchos hombres no. Idear y llevar a cabo el plan de captura de su propia hija, hija que es la mano derecha de uno de los hombres cercanos al Lord, no es cualquier cosa en varios niveles, en especial el personal.
— ¿Me extrañaste?
— Ni tanto, creerás. Es un alivio dormir sin ronquidos interrumpiendo el sueño de uno.
— ¡Oye!
Le sonríe inocentemente y Bill sólo lo sujeta de su cabello con fuerza ante de jalarlo hacia él y devorar sus labios con ganas; le sorprende la acción por un segundo pero enseguida le responde el beso con la misma intensidad, su cama ha estado tan vacía sin su amante a su lado.
— ¡Maldición, tórtolos! ¡Dejen eso para después, hay una emergencia ahora!
Ambos se separan y él frunce el ceño, mirando confundido a Podmore, quien sólo corre hacia la zona en que se ubica la zona de conferencias en esta colonia.
— Creo que debemos ir también, D. Todo mundo parece alarmado.
Voltea y mira a su alrededor, notando como muchos se dirigen hacia la misma dirección que Podmore y con expresiones preocupadas en sus caras; nota a Malcolm Preece corriendo hacia ellos y antes de que los pase, lo sujeta del brazo y lo jala, ganándose de paso una mirada áspera a la que ignora completamente.
— ¿Qué es lo que está pasando? – el otro suelta un bufido y con un movimiento brusco se suelta de su agarre antes de mirar fijamente a donde todos corren.
— El Lord, eso es lo que pasa. Al parecer por fin decidió extenderse al continente y ha lanzado un ataque muy importante contra los muggles, lo están transmitiendo por la radio y televisión muggle.
— ¿Qué hizo?
— No sé, por eso todos vamos a la sala de conferencias, Dumbledore ha regresado y va a explicar qué coño es lo que está pasando.
· 2 ·
— Ey, Patch. ¿Cómo estás? Me volviste loco y lo digo literalmente. No vuelvas a darme un susto así, eres parte de mi familia ahora, ¡eh! – toqueteando juguetona y suavemente con su índice derecho la nariz del sedado gato que le observa con ojos entornados.
— ¿Querrás decir que es tu familiar?
— Además de eso.
Desde su postura reclinada sobre la cama, Draco ladea su rostro apoyado sobre su antebrazo izquierdo hacia la derecha, observando a Sirius Black pararse a su lado mirando curioso al gato que cierra ahora sus ojos para volverse a quedar dormido.
Sus ojos todavía muestran el color carmesí deslumbrante de hace varias horas, sus uñas siguen largas y diamantinas, y aunque sus incisivos se mantienen ocultos tras sus labios, ya se han retraído un par de milímetros. Pasarán días antes de que vuelva a su aspecto anterior; no que sea una molestia, está ya bastante habituado a estar así.
— ¿Qué quieres decir?
— Humn… sólo lo qué dije.
Sirius levanta ambas cejas y voltea hacia él, nota la mirada fija del vampiro y por alguna extraña razón le dan ganas de sujetarlo en brazos y darle un fuerte achuchón, de esos que todavía logran arrancar risas a Harry.
— Los vampiros somos solitarios por naturaleza, la más común excepción es cuando adoptamos una pareja pero a diferencia del concepto popular que se le da como compañero sólo se convierte en parte de la familia. La familia es lo más importante, es donde cada quien representa algo esencial para nosotros, los simples humanos pueden decir que son sentimientos, pero va más allá de sólo ser amigos o amantes.
— Como lo es una manada para los hombres-lobo – recibiendo una invectiva ultrajada por respuesta antes de seguir con la explicación.
— Esas bestias territoriales. Mío, mío, es todo lo que saben decir y pensar.
Se incorpora y apoya contra el respaldo de la silla mientras estira sus piernas tan cual largas son por debajo de la cama donde su felino amigo descansa.
— Los licántropos son dominantes y absorbentes de lo que consideran suyo, si un intruso se acerca demasiado será destruido o absorbido; nosotros somos más civilizados.
— Pero…
— Sí, hay supuestamente amor – adivinando la aseveración del animago –. Amor fraternal a los camaradas, amor paternal a los cachorros, amor carnal al compañero, pero se generan nuevos camaradas, se crean nuevos cachorros y puede mantenerse el luto a un compañero traicionero. Ves, ni siquiera es necesario que mueran por perder a su amante si es que la manada tuvo razón de eliminarle. Pueden incluso ser solitarios durante un tiempo hasta que una nueva manada se forme y la antigua sea sólo un recuerdo lejano si acaso.
— ¿Y no es lo mismo con ustedes? Yo lo veo así.
— La familia es la familia, por supuesto no es lo mismo a una asquerosa manada.
Draco se levanta de su silla y le mira completamente ofendido y repugnado por la aseveración. Sirius arquea una ceja y evita poner los ojos blancos, sólo asiente resignadamente aunque siga pensando que los hombres-lobo y vampiros tienen gente a su alrededor por las mismas necesidades de cariño y compañía sólo que recibiendo un nombre diferente; no le ve sentido a tanto discurso sobre lo uno y lo otro cuando parecen más sólo excusas para el histórico antagonismo entre ambas castas de seres.
— ¿Y por qué es familia tuya ahora ese gato?
— Es un buen camarada.
— Pero…
— Es toda la explicación que voy a dar, quién es quién y por qué sólo yo lo sé. No adquiero miembros de familia sólo porque sí, para nosotros es imposible que eso pase y la gran mayoría pasa casi toda su existencia sin compañía.
— Hoy has hablado mucho.
— Lo sé – encogiéndose de hombros.
· 3 ·
Mantiene inclinada su cabeza ligeramente a un lado y hacia abajo, su faz no refleja emoción alguna pero sus ojos aún rubíes no pierden detalle alguno de Harry Potter, observa cada uno de sus movimientos y gestos, la forma en que esos ojos verdes se clavan en la persona u objeto que gane su atención en ese momento, la manera en que parece hacer a todos y todo girar a su alrededor, y en especial el modo en que le mira de reojo cuando cree que nadie presta atención.
Entorna su mirada algo divertido por el interés del "Elegido"; parece haber una fascinación morbosa en relación a su aspecto vampirice, ha visto como sus pupilas se dilatan cuando sus miradas llegan a chocar por unos segundos, como saca un poco la punta de su lengua para acariciar fugazmente sus labios cuando alcanza a ver un atisbo de sus colmillos y como tamborilea sus dedos sobre cualquier superficie lisa cercana cuando no puede apartar por varios minutos su mirada de sus uñas-garras. No obstante lo que mayor placer le da esta aparente atracción es la manera en que esa aberración licana no puede evitar temblar de odio y asco, si sólo pudieran encargarse uno del otro de una buena vez, sería tan feliz.
Le costó casi todo su autocontrol mantener una careta imperturbable y apática cuando despertó en ese lugar y le vio ahí cerca de él, mantener a raya todos sus instintos de atacar a su enemigo natural y tomar el agua que se le ofreciere cuando todo él gritaba que era una trampa, tenía que estar contaminada o aquella bestia no hubiera querido ofrecérsela primero, debía arrojársela en la cara y soltar una mofa cáustica después; pero el autocontrol es tan gratificante cuando orilla a esos seres a hacer el primer movimiento, cuando les exacerba al punto en que se reducen a las infames bestias que son y demuestran esa inferioridad que poseen.
Sujeta el vaso de plástico frente a él y a través de la pajilla bebe del delicioso líquido carmesí contenido. Una esquina de sus labios se eleva ligeramente al notar la mueca de aversión por parte del licántropo cuando le ve hacer esto. Vaya hipocresía del lobisón, cuando los suyos devoran los cuerpos de sus víctimas, de preferencia vivas para ese gusto sádico inherente en su naturaleza.
Por un breve momento cierra sus ojos para permitirse degustar la sedosa sensación recorrer su paladar, el embriagante sabor de la magia oscura. Es tan placentero recordar la manera en que la pobre bruja finalmente cayó bajo sus encantos; rememorar como tuvo la fuerza para resistírsele al principio, su intento de huir, la manera en que el terror inicial bañó sus rasgos al caer en la comprensión de la situación y como sólo terminó rindiéndose y gimiendo bajo su toque mientras él se alimentaba, sólo dejar su vida para satisfacer el ansia de sangre de la bella y aterradora criatura frente a ella. Oh, tan joven y tan sumergida en las artes mágicas prohibidas, cuantas almas inocentes sacrificó por corregir las imperfecciones de nacimiento y conseguir esa belleza impactante.
No acostumbra consumir la vida de sus presas a menos que la persona lo amerite y aún así, es muy raro que lo haga. Recuerda como la preciosa bruja cayó desmadejada en sus brazos tras terminar de recolectar una cantidad decente de sangre para un tentempié posterior, sus ojos azul pálido desenfocados con los párpados cayendo suavemente antes de cerrarse para no abrirse nunca más. Ah, ese cuerpo tan deleitable ofreciéndose seductoramente a pesar de la muerte reclamándole en ese preciso instante. Son tan asombrosos y tan pecaminosos estos momentos que raramente duran más allá de la siguiente presa.
— Monstruo…
Entreabre sus ojos y sostiene la mirada azul del pelirrojo frente a él. Parece ser que Ron Weasley nunca podrá estar sólo en paz a su alrededor, ¿es acaso que no puede entender que en este momento está frente a un vampiro transformado?, ¿no se da cuenta que esta ofensiva es una fácil provocación a enterrarle sus uñas en la garganta sin el ánimo siquiera de beber su sangre?
Le ignora, consciente que atacarle es algo que probablemente no le gustará a Bill y sabedor que el hombre-lobo a su lado ha estado instigando más la clara aversión que el menor de los varones de dicho clan de pelirrojos le procura. Ja, otro cachorro adoptado y por lo que aprecia no hace mucho de eso, no al menos en comparación al tiempo en que Potter parece haberlo sido.
Cierra los ojos otra vez y sorbe ruidosamente con la pajilla recogiendo hasta la última gota posible de sangre, haciendo caso omiso por completo a los buenos modales. Escucha perfectamente un par de juramentos entre dientes provenientes de Weasley-R y un leve gruñido del licántropo, pero sólo parpadea y esboza una sonrisa inocente mientras extiende el recipiente vacío a Bill. Potter sólo mira fijamente a sus labios coloreados intensamente por la reciente alimentación y cuando levanta sus ojos y sus miradas chocan puede apreciar exactamente el segundo en que al parecer por fin el chico de lentes entiende el significado de que el sujeto frente a él sea un vampiro.
Quisiera sonreír de tal modo que sus colmillos se vislumbrasen para rematar la línea de pensamientos del moreno pero en vez desvía su mirada y gira su faz para prestar su atención completa a Fleur a su otro costado. Le responde en perfecto francés y la sonrisa radiante que recibe en cambio calienta un poco su corazón; ella hace un gesto con la mano derecha colocando la palma abierta hacia arriba y cerrando consecutivamente los dedos del meñique al medio mientras se expresa en su idioma natal relajadamente.
Para cuando entra Albus y todos casi se arrojan sobre él para discutir la actual situación, él sólo se recarga desenfadadamente contra el respaldo de su silla y mira aburrido el excéntrico candelabro que cuelga del techo, nunca ha visto un ornamento más horroroso podría jurar. Hace oídos sordos al intenso debate sobre su presencia en el sitio, aunque reconoce que debería hacer algo para no defraudar a los dos miembros de su familia que se han esforzado para tenerle ahí en calidad de aliado o al menos de refugiado.
De pronto siente el suave ribete de un hechizo deslizarse subrepticiamente hacia él, reconoce la firma mágica pero sólo se mantiene en la misma postura y con la mirada fija en el esperpento que ilumina la habitación. Un grito entrecortado y baja su rostro hacia el frente para enfrentar todas las varitas apuntándole desafiantemente. Un crujido y con algo de aburrimiento posa su mirada hacia donde una de sus bandax acaba de romper en tres pedazos la varita de Hermione Granger, quién mira horrorizada el movimiento sinuoso y amenazador del instrumento mágico cerca de ella.
Para él todo se mueve como en ese efecto muggle de cámara lenta, prácticamente puede ver el siguiente movimiento de cada persona en la habitación aún sin que sea realizado, todas las voces se unifican en un solo sonido molesto que ignora y le traen por completo sin cuidado los hechizos que están a punto de resbalar del final de cada varita.
— ¡Remus!
Harry extiende su mano para sujetar al viejo amigo de sus padres pero sólo logra captar aire y ver con ojos estupefactos como Remus se lanza literalmente hacia el cuello de Malfoy.
— Ojalá lo mate.
Escucha el comentario de Ron y una mueca se forma en su boca al percatarse de ese odio visceral e irrazonable que su amigo pelirrojo le profesa al vampiro; ya no son niños riñéndose y despreciándose por diferencias de casa o status social, no son ni siquiera adolescentes o adultos odiándose por tener una larga historia entre ellos, Ron a pesar de estar casado y comenzar a curtirse en esta guerra parece no haber madurado todavía lo suficiente. Son segundos de reflexionar esto y lo hace a un lado para cuadrarse de hombros y sujetar su varita en alto, apuntando directamente a las dos criaturas oscuras frente a él antes de que algo irremediable suceda. Murmura un hechizo algo raro por la expresión en la cara de Hermione y un haz negro brillante sale de su varita.
Draco sonríe al ver la reacción y movimientos predecibles en el hombre-lobo, sabe perfectamente sus intenciones y una sonrisa burlona se forma en sus labios cuando su cuerpo completo se mueve en el momento justo sin ningún problema. De pie observa como el viejo licántropo choca contra la silla pero reacciona velozmente y antes de que el hechizo que Potter ha lanzado le golpee se gira a un lado y ambos se miran fijamente a los ojos.
— ¡Lo sabía, lo sabía! ¡Él también es mortífago!
Ojo-Loco Moody exclama fervientemente mientras la punta de su varita se mantiene brillando, su ojo normal hacia Dumbledore pero con la prótesis mágica dejando ver sólo un espacio en blanco por la pupila firmemente puesta sobre el chico rubio.
Bill y Fleur se colocan a espaldas de Draco, protegiéndole del resto de la orden mientras Tonks tras un leve tropezón se pone a un lado de Remus, colocando su mano derecha sobre un hombro de él.
— Ya basta.
Todos voltean a mirar fijamente al líder de la orden, quien sin la habitual sonrisa que le caracteriza observa severamente la escena que todos han desarrollado.
Mientras Harry Potter aprieta con fuerza su varita y toma asiento nuevamente, estas riñas comienzan a provocarle una severa jaqueca y ya está hartándose de mediar entre sus propios compañeros de batallas. Demonios! El enemigo es Voldemort no uno de ellos mismos.
